lunes, 21 de marzo de 2011

LA CIUDAD



Perder el miedo,
sincopar nuestras obligaciones
buscando una gota de júbilo
capaz de hacernos salir
desnudos a la calle.

Engañarnos como a niños.

Estamos hechos de la pasta
con la que nutre su estómago.

Aunque los maniquíes se salven
mantenerse inmóviles no es lo más apropiado.


INÉDITO DE ÁNGEL MUÑOZ

3 comentarios:

Mucha de la Torre dijo...

Muy lindo blog

Mucha de la Torre dijo...

Un abrazo

La abuela frescotona dijo...

la inmovilidad, manifiesta sumisión, o muerte, como los despojos de la foto, en la lucha está el ideal que no muere.