sábado, 14 de agosto de 2010

Creimos - Ricardo Bórnez

"Hay que doler de la vida para saber

que tiene que llover

a cantaros"

Pablo Gurrero

Creimos que la lluvia se acercaba,

que el sueño eterno

estaba cerca,

pero ya ves pequeña,

la tormenta se alejó

sin dejar rastro

de nuestros deseos.

Mi niña,

es dificil volver a vivirse desde entonces

solo.

Confiamos en el deseo

de plazas llenas de palomas,

de luces

que alumbraran un nuevo destino;

pero todo se fue convirtiendo en desierto.

Mi pequeña amada,

me siento tan cansado

que si no fuera por ti

daría por concluida la vida.

Es curioso

como un deseo sin día

puede cambiar nuestras horas,

como unos poros

pueden hacerte levantar de la cama

para tener fuerzas.

Detrás de la ventana todo sigue igual,

poco vale un penique,

un suspiro

si no fuera por ti.

Y si no es por ti,

estés donde estés,

sea cual sea el futuro de nuestras almas,

hoy el día seria tan plomizo

como el transcurrir de las hojas de un calendario.

Sé que las cuevas de la inexistencia

nos esperan

cada vez que suena el despertador;

que volver a creer

es un acto de fe,

pero cuando te pienso

- ya no solo en ese cuerpo que se abrió,

símbolo de tus deseos más íntimos

por sentir todo lo proscrito

en tus poros,

en tus pechos de flor,

en el vientre conductor

a tu valle fértil,

en la catarata de tu más tu

que te negabas -

la vida se me hace fuente,

y el recuerdo

del río

que recorrió mi cuerpo

se vuelve volcán

por vivir

por vivirme

contra este espejismo de sociedad,

de falsas neutralidades

como los cafés descafeinados,

como el té sin teina,

como el porro sin costo,

como el porno sin sexo

o como el Sabina con Serrat;

por amarte,

por ser nubes sin cuerdas;

por buscar la lujuria

contra los intelectuales de academia

con nuestra descompostura,

por ser diferentes

y retar

a los que nos quisieron hacer dejar de soñar,

tan solo por eso

vale la pena amarte

aunque solo sea

por el breve espacio

de una eternidad.

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